Estancias y cruceros : Senderismo, Kitesurf, Escalada y farniente a bordo de un velero

Inicio > Nuestros destinos > Las Azores, primavera/verano

¡Somos las islas Afortunadas!

Las Azores, primavera/verano

Montañas y colinas Atlánticas

Afortunadas, ya que son generosamente dotadas por la naturaleza.
No importa donde fije su mirada, la riqueza de esas islas tranquilas se lee en sus colinas verdes, sus acantilados sumergidos en el océano, las innombrables cascadas, la mirada de un delfín,……. Y ¡sus quesos!
¡¿Por qué será que hablo siempre de quesos cuando pienso en las Azores…?!

Las Azores, son islas portuguesas de origen volcánico. Este archipiélago está situado en medio del océano Atlántico y tiene una identidad profundamente ligada a las aguas azul oscuro que le rodean.
Los paisajes y los hombres han sido modelados por esta naturaleza generosa y libre, a más de 1500km de la costa europea.
Las nueve islas del archipiélago están organizadas en tres grupos:
- Grupo oriental: São Miguel y Santa Maria
- Grupo central: Faial, Pico, São Jorge, Terceira, Graciosa
- Grupo occidental: Florès y Corvo
Forman parte de la "Macronesia", que reagrupa las islas de Madeira, las islas Canarias, y Cabo Verde, que responden al dulce nombre de las "islas afortunadas".

Aunque cerca, y teniendo una historia en común, las nueve islas de las Azores tienen cada una, una identidad propia. Es difícil describir con detalle cada encantamiento que las bendice, pero puedo hablarles de la luz increíble que inunda esas islas, a veces verde, ocre e incluso negra.

Sumérjase en las "caldeiras", formadas en el corazón de los volcanes. Algunas están llenas de agua y forman lagos lisos como espejos, otras han sido cultivadas desde tiempos atrás, y algunas son simplemente rincones de naturaleza salvaje a salvo de las miradas.

Los volcanes no están nunca lejos en las Azores. Recientemente, las erupciones de "Capelinhos", a Faial, en la mitad del siglo pasado, han literalmente creado un nuevo brazo de tierra, como lo demuestra aquel faro ahora inútil, que ha visto su orilla alejarse.
Playas de arena negra, acantilados abruptos que se sumergen en el agua profunda, cada trozo de esas islas ha sido esculpido con cuidado por el océano y el viento,…. ¡que han hecho un buen trabajo!

A lo largo de las costas azorienses, tiene muchas probabilidades de cruzarse con delfines, ballenas o cachalotes. Desde el fin de la caza de la ballena, más exactamente del cachalote, de la cual las Azores sacaban una gran parte de sus recursos, esos gigantes de los mares han guardado el archipiélago como lugar de paso privilegiado, y no es raro gozar del privilegio de observarles y medir la fuerza tranquila de este símbolo del archipiélago.
Es posible cruzarse con hasta 20 especies de cetáceos en esas aguas.

¡La vegetación de las Azores se merece unos volúmenes enciclopédicos para ella sola! La paleta de verdes de los paisajes, cultivados o salvajes, es magnífica. ¡Pastos en abundancia e hileras de hortensias, son legión y los quesos que proceden de todo ello son un verdadero deleite para todos los paladares!
Se come bien en las Azores. Evidentemente, el mar aporta múltiples especialidades, cangrejos, marisco, "lapas", pescados diversos y variados,… ¡un verdadero placer!
Allá vamos "cozidos" y demás "alcatra", ¡especialidades generosas!

¡Cómo hablar de las Azores sin hablar de sus vinos! Todavía, siento en mi paladar la huella del carácter del vino que hacía mi amigo José en Pico, y que no necesitaba etiqueta para acompañarnos en una cálida noche de parrilladas.
¿Sabía que se cultiva té a São Miguel?

Las Azores, es también casas coloridas, que resaltan el blanco de los muros y el negro de las colinas. No hay grandes ciudades por aquí, más bien agradables aldeas a recorrer. ¡En verano, a menudo, hay una fiesta que no se puede perder!
Y por qué no una "tourada a corda", una especie de cara a cara con un toro, soltado en la calle pero atado a una cuerda. Los más fuertes miden su valentía, y no se le hace ningún daño al toro, que sale cada año a la palestra, como bien me lo ha explicado un abuelito, entre dos carreras para evitar a la bestia… ¡impresionante!